Lleva quince años entregando cartas en el pasaje ocho, lleva quince años esperando que Kaiser le mueva la cola.
sábado, agosto 04, 2007
KAISER
Lleva quince años entregando cartas en el pasaje ocho, lleva quince años esperando que Kaiser le mueva la cola.
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lunes, julio 23, 2007
La Última Cruzada

Mientras cruzaba apresurado, el auto lo impactó en la cadera, justo cuando pensaba - con rabia- que las mujeres hermosas siempre caminan por la vereda contraria
Pablo Otaíza
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miércoles, mayo 23, 2007
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lunes, mayo 14, 2007
MANUAL PARA EVITAR UNA CONVERSACIÓN EN UN BUS
El primero y más clásico, es el responder con monosílabos. Por ejemplo: Está caluroso afuera. Dice el conversador. Usted debe responder con un: MMMM. o -mejor aún- con un sutil gesto de afirmación con la cabeza. Los labios deben permanecer rígidos. Por ningún motivo esboce una sonrisa, eso sería invitar a una segunda pregunta al enemigo.
De inmediato mire por la ventana, o cierre los ojos. Esto alejará al conversador de nosotros.
Otra maniobra es la de escuchar música. Y aunque usted no le guste, se le recomienda llevar consigo unos audífonos. Aunque no estén conectado a algún aparto sonoro. Llévelos consigo y si tiene la mala fortuna de toparse con un conversador. Póngaselos en los oídos. Nunca muestre que no tiene conexión. Ponga cara de disfrutar la música que suena y si es más osado, lleve el ritmo imaginario con sus pies.
Si usted es de los pocos habitantes que suelen decir las cosas directamente y a la cara. Tiene el problema casi solucionado. Dígale simplemente que le gusta viajar en silencio y que odia conversar con extraños, ahora si usted dice las cosas de manera sutil o lo que se conoce como “Mentira piadosa”, dígale que no quiere hablar por el fallecimiento de un amigo o dígale –con una mueca de dolor- que viene recién saliendo del dentista. Si usted, amigo lector, es un adulto, evite decir la mentira que su madre no lo deja hablar con extraños. Nadie le creerá.
Si el enemigo insiste en conversar. Tome una determinación drástica. Párese. Pida permiso, demuéstrele que los audífonos no estaban conectados y que sabe pronunciar palabras con más de una sílaba, y busque un asiento desocupado.
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lunes, diciembre 18, 2006
MANUAL PARA LEER EL PERIÓDICO DE NUESTRO VECINO EN UN BUS

Ante todo debe realizar un pequeño autoanalisis. Si usted es de lo que poco le importa lo que piensen lo demás, tiene medio camino recorrido, ahora, si le complica el hecho de que la gente note su comportamiento, deberá actuar con mucha cautela, procurando seguir los pasos que se indican a continuación.
La forma de mirar el texto de su vecino será la siguiente: Mirando de reojo, primero note si el dueño del periódico está concentrado en su lectura, acto seguido (en caso de pertenecer al grupo de los que sienten algo de vergüenza por este acto) mire si alguno de los otros pasajeros está mirando en su dirección. De sólo un golpe de vista debe leer el titular de la noticia. La imagen que usualmente acompaña el texto, puede ayudar a deducir el encabezado. Lo más importante, y en lo que realmente debe poner atención y tratar de leer completo, es en el primer párrafo. Es sabido que los periodistas ocupan el primer párrafo para escribir sobre el Qué, Quien, Cuando, Como, Donde, Por qué, , Cuanto de la noticia. Esto se conoce como las siete “W” (What, Who, When, Why, Where, Which,). Una vez comprendido el encabezado el resto debe ser leído con rapidez, procurando levantar de vez en cuando la visa, para chequear si el dueño del diario no se ha percatado de su astucia.
Otro movimiento que sirve mucho, aunque con bastante práctica, es ocupar el reflejo que nos entrega la ventana. Por este medio podemos observar si hay riesgos de ser descubiertos como así también leer con toda tranquilidad el periódico de nuestro vecino. Aunque claro está, debemos desarrolla la facultad de leer en sentido contrario.
Un punto importante es saber que muchas veces, deberemos dejar la noticia a medio leer, dado que el propietario del periódico cambia intempestivamente de página o sección, cuando esto ocurra, es recomendable no realizar comentarios en voz alta y mascullar la rabia sólo en su interior imaginando el final del texto.
Pablo Otaíza
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