BREVE PERO FANTÁSTICA HISTORIA DE AMOR ENTRE UN TIPO NORMAL Y UNA MUJER ESPECTACULAR, QUE SE CONOCEN –POR ESOS JUEGOS MAQUIAVÉLICOS DEL DESTINO- EN LA ESTACION DE METRO DE VALPARAÍSO, MIENTRAS LOS JUBILADOS ESPERAN LA HORA DE BAJA PARA PODER HACER USO DE SU TARJETA DE DESCUENTO Y DOS ESUDIANTES BUSCAN EN SUS BOLSILLOS VACÍOS ALGUN BILLETE QUE SOBRARA DE SU TARDE DE CERVEZAS TIBIAS.
-Hola- dice el tipo normal, sumamente nervioso, pero con un arrojo que él mismo desconocía
-Hola- contesta la mujer espectacular, ¿te sientas conmigo hasta el final?
- Hasta el final –responde- .Hasta el final.
Pablo Otaíza
jueves, mayo 29, 2008
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jueves, abril 10, 2008
Nuevo Orden

Extrajo con solemnidad el plateado tarjetero desde sus ropas. La ocasión ameritaba silencio. Lo miró directo a los ojos y le regaló una sonrisa paternal.
La tarjeta de cartón con letras doradas traía su número de teléfono móvil y dirección de e-mail, bajo el nombre Jesús, se leía: Carpintero/El Mesías. Atención las 24 horas.
Pablo Otaíza Pérez
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jueves, marzo 06, 2008
E-mail abierto a dios
From: Lucifer
To: Dios
Asunto: Fama
No tengo miedo de reconocer que me provocas envidia. Especialmente por la forma de llegar que tienes con las personas. Tienes más fama que yo. Y eso está claro, aunque pensándolo bien, tienes “mejor” fama que yo. Sabes que he tratado de actuar bien, sin embargo todo lo que hecho, ha contribuido a glorificar tu tan absurda figura.
Me revelé contra ti, cuando supe que no tenía futuro, que siempre sería el segundo, y yo señores, no estoy para segundos lugares.
Aunque muchos piensan que siempre he vivido bajo su sombra, les aseguro que ya me estoy despegando de esta cruz (¡odio esta analogía!) que he cargado por miles y miles de años… pero más sé yo por mi experiencia, o algo así.
Siempre sus cosas estaban bien hechas, y yo me preocupaba de desarmarlas, buscaba la falla que me permitía hacer caer sus creaciones. Pero ahora he cambiado mi estrategia, ahora yo soy el que está construyendo, y les confieso algo: Él me está mirando distinto. No les puedo asegurar que me mira con rabia, porque este idiota es capaz de odiarme, pero ya ha cambiado su cara de lástima, con la que siempre me miró, por la de respeto, que es en definitiva, lo que siempre busqué.
¡Si me hubieses respetado desde el principio!, aún seguiríamos trabajando juntos, yo no habría escapado, después de todo el daño que me causaste, al dejarme de lado y tomar en cuenta sólo a ese séquito que no te cuestiona. Todo, de seguro, habría sido distinto.
Te lo vuelvo a gritar en tu cara: ¡Yo no estoy para ser tu sombra! Los tiempos están cambiando, y todos verán que tu fama se ha cimentado en mis errores, y por ningún motivo, en tus aciertos. Ya llegará el día que volvamos a vernos de frente, nunca más uno arriba y el otro abajo, no señor, eso se va acabar, estaremos juntos, mirándonos las caras, el tiempo se detendrá, te tendré frente a mí, sin lameculos tras tuyo, solos, en silencio, y con los ojos llorosos. Nunca, nunca te voy a perdonar.
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martes, febrero 05, 2008
DESTINO
-¡¿Hasta cuando vas a querer ser artista?!
- ¡Por siempre!…dijo, dando media vuelta, hurgando en su bolsillo helado, alguna moneda escasa para poder pagar el bus de vuelta.
Guardó el pan con mantequilla que le regaló su madre en su bolso y abrió Rayuela en el capítulo 16…esbozó una sonrisa.
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jueves, enero 24, 2008
11
Entre el piso 2 y el tercero la miró a los ojos (por el espejo). Las miradas chocaron y el sabía que ella estaba al tanto.
En el tercero se decidió a hablarle, tomó aire, pero una sorpresiva parada en el cuatro le hizo detenerse violentamente. Mientras aparecía una estúpida anciana preguntando si la maquina subía o bajaba. ¡Sube! gritó sin medir consecuencias mientras apretaba el botón para cerrar las puertas y volver a enfocarse en lo suyo. Antes de llegar al quinto, ella se río tímidamente, haciéndola más perfecta, sabía que su sonrisa era por la situación que recién pasó. Ya tenían una historia juntos, de esas que se cuentan a los amigos en una reunión.
Piso 6 y aún no lograba algo. El estómago parecía haberse quedado en el primer piso mientras la endemoniada máquina tomaba más velocidad, casi como queriendo humillarlo.
En el siete se puso frente a ella y se atrevió a mirarla a los ojos, ella miró hacia el cielo buscando algo. La situación pareció eterna.
Piso ocho y volvió a tomar aire, respiró hondo, tanto que el piso nueve llegó de repente, vació sus pulmones y mientras el indicador marcaba el piso 10 se atrevió y le dijo con todo el amor posible: “Hola”.
Ella lo miró y contestó con un cálido y agradable “Hola. Llegamos al piso 11, acá bajas”.
El ascensor siguió su curso antinatural
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